Nuestra historia
Siempre hay una forma de juntarnos.
El propósito de Eventuy existía antes que la empresa. Empezó en un cumpleaños, cruzó un océano y casi se queda por el camino. Te lo contamos desde el principio.
Empezar por el principioAlan siempre fue el que juntaba a la gente.
En su cumpleaños el problema no era a quién invitar, sino dónde meter a cien personas. Buscaba el lugar, lo alquilaba, organizaba la comida, coordinaba y resolvía lo que surgiera.
Era agotador. Pero valía la pena por una sola cosa: verlos juntos, y ver cómo aparecían relaciones que antes no existían.
No existía una herramienta para eso. La construyeron.
Faltaba algo muy simple: una forma de que cualquiera pudiera decir «quiero juntar a mi gente y necesito un sitio». No existía, así que la construyeron.
Parecía tecnología de espacios. Con el tiempo descubrirían que era otra cosa.
En un país nuevo, la pregunta de siempre volvió.
Alan se mudó a España y perdió lo único que siempre había tenido: su lugar. ¿Cómo junto a la gente y consigo que venga?
Ya no bastaba con encontrar dónde reunirse. Había que crear el motivo. Y cada respuesta trajo la pregunta siguiente.
- 1Había que crear un motivo para venirExperiencias
- 2Después, saber quién veníaEntradas
- 3Después, cobrarPagos
- 4Después, las intolerancias, los cambios, las dudasGestión
Los que más partido le sacaban no eran empresas grandes.
Eran personas que ya habían conseguido algo dificilísimo: crear una comunidad.
Y cuanto más crecía esa comunidad, más difícil era gestionarla.
Alan reconoció ahí exactamente lo que había vivido durante años.
Llegó la fecha de lanzamiento y no pudieron lanzar.
En España había competidores, dinero y alternativas. El proyecto se paró con todo un equipo que había cruzado un océano confiando en Alan.
Podían parar o continuar.
- Continuaron. Sin dinero, sin audiencia y sin marca.
- Construyeron la plataforma y no entraba nadie.
- Siguieron.
- Entraron en Lanzadera, la aceleradora de Juan Roig, e invirtieron su propio dinero.

- Se mudaron a Valencia. Llegaron los primeros clientes.
- Y volvieron a quedarse sin dinero.
- El equipo decidió comprometerse igual.
Eventuy no nació para vender entradas.
Ni para alquilar espacios.
Ni para gestionar eventos.
Todo eso fueron formas distintas de una misma obsesión: encontrar una manera de juntar a la gente.
Alan pasó años intentando que otros pudieran reunir a su comunidad. Para conseguirlo, él necesitó una: su equipo. Su propia manada.
El credo que nace de esta historia
- Sigue avanzando.
- Aunque todavía no haya nadie al otro lado.
- Aunque otros no entiendan lo que estás construyendo.
- Aunque tengas que cambiar el camino diez veces.
- No te rindas.
- Rodéate de gente que crea contigo.
- Pide ayuda cuando la necesites.
- Disfruta del proceso.
- Porque las cosas grandes rara vez se construyen solo.
Encuentra a los tuyos. Y sigue avanzando.
Queremos que la gente llegue junta a lugares a los que nunca habría llegado sola.
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